El ladrón silencioso
El Glaucoma es la segunda causa de ceguera irreversible, ocasionado por la degeneración o muerte de fibras nerviosas de la retina y del nervio óptico, causado por una lesión del nervio óptico. Pero se puede prevenir o contener su avance con un diagnóstico oportuno.
Cuando miramos un objeto, la imagen pasa de la retina al cerebro a lo largo del nervio de la visión (nervio óptico). Este nervio es similar a un cable eléctrico; contiene un millón de "conductores", cada uno de los cuales lleva un mensaje al cerebro donde se les reúne para proporcionar la visión lateral o campo visual y la visión fina o agudeza visual (visión de lectura y de los colores). El glaucoma puede dañar esos "conductores", causando la aparición de puntos ciegos en áreas del campo visual. El paciente rara vez nota estos puntos ciegos en la visión lateral hasta que ya está muy avanzado el daño en el nervio óptico.
Si se destruye todo el nervio óptico, se produce la ceguera. Afortunadamente, rara vez ocurre esto si el glaucoma se diagnostica y trata antes de que cause daños importantes. La clave para evitar daño del nervio óptico o la ceguera por glaucoma reside en el diagnóstico y tratamiento precoces; por lo cual es importante que todas las personas adultas se sometan a exámenes oftalmológicos periódicos.
El Glaucoma es habitualmente hereditario aunque puede no afectar algunas generaciones.
Si usted:
- Nota reducción de su campo visual.
- Tiene 45 años o más.
- Es diabético o miope.
- Es hipertenso.
- Sufre de asma
- Tiene familiares que sufren de glaucoma.
Acuda pronto al oftalmólogo para un examen completo.




